domingo, 22 de mayo de 2011

DIOS Y LA CONCEPCIÓN DEL UNIVERSO


Después de haber leído Historia del tiempo de S. Hawking

No hay que vincular la existencia de Dios a ninguna explicación o teoría científica de cómo nos imaginamos o teorizamos acerca de las posibles hipótesis sobre el origen y formación del universo o universos y de la vida. La ciencia es una cosa, la religión y la teología (aunque ciencia) son otra cosa, unas no contradicen a otras. Son distintos planos de acercarse a distintas realidades y vivencias. No podemos hipotecar por la ciencia la idea de Dios, como tampoco la religión debe impedir el avance de la ciencia y las especulaciones científicas. No son algo contradictorio. No debo esforzarme por buscar argumentos científicos para negar a Dios. Como tampoco debo buscar argumentos religiosos para negar la ciencia.

Dios no depende de que el universo tuviera un principio en el tiempo y tenga un final o tenga o no tenga fronteras. Dios es. Por eso no me preocupa y no considero como infalibles las siguientes palabras de Hawking en el citado libro: Pero si el universo es realmente autocontenido, si no tiene ninguna frontera o borde, no tendría ni principio ni final: simplemente sería. ¿Qué lugar queda, entonces, para un creador?

Dios como ser está por encima de nuestra concepciones más o menos afortunadas. Se escapa a nuestro raciocinio, nunca podremos aprehenderlo todo y nunca tendremos un conocimiento total de las realidades, Dios y el universo son lo suficiente amplios y complejos para que el ser humano pueda llegar a comprenderlos en su totalidad y globalidad, podremos tener aproximaciones y podremos acercarnos a alguna explicación, que no tiene que ser obligatoriamente verdad. Nuestros conceptos del sistema de coordenadas de espacio-tiempo no le incumben a Dios, no pueden constreñirlo, ni pueden acotarlo; su existencia o no, no podremos abarcarla nunca en nuestros parámetros científicos, siempre muy limitados. Somos muy poquita cosa para tener una idea definitiva y última acerca de Dios y del universo por mucho que nos esforcemos; sería además un esfuerzo inútil, lo que no es óbice para desligitimar las especulaciones científicas y teológicas, que siempre serán aproximaciones más o menos acertadas; pero, no lo sabremos nunca. Pero esto no niega el esfuerzo por el conocimiento y las posibles teorías explicativas, esto es una característica humana, el preguntarse, el lucubrar, el tener dudas; el ofrecer diversas y posibles explicaciones esto nos hace más humanos, más humildes, menos presuntuosos, sabemos que no sabemos y que nunca tendremos la última palabra en nada.

Para los creyentes, Dios dio forma a lo que hay; pero es un misterio cuál ha sido el origen exacto y cuál ha sido la evolución del universo o universos, o si tuvo que haber un origen, un principio sí tuvo la naturaleza humana, que también se pierde en el misterio.

Dios no nos cabe en la cabeza; pero, inunda nuestro corazón, Dios es misterio, es Amor. Es legítimo que nos preguntemos, que investiguemos para intentar conocer y saber cada vez más, sin despreciar nuestras limitaciones. Hay cuestiones profundas y últimas que nuestra naturaleza humana limitada no puede ni podrá abarcar. Pongamos nuestro empeño en ser mejores y nuestros avances científicos para el mejoramiento de la vida de todos los seres humanos en un planeta sostenible y protegido. Conservar y mejorar las condiciones de vida para todos los que heredarán la Tierra, los conocimientos humanos para preservar y conservar la vida en este minúsculo e insignificante lugar perdido en algún punto del universo o de los universos. Y pensemos que hay muchos mundos que están en éste. Descubrir y amar a los otros para hacer un planeta habitable y humano, eso es voluntad de Dios.

(La fotografía es una instantánea de Aldrin en la Luna, en la expedición del Apolo 11. Es una famosa imagen de la NASA).